3 de julio de 2026

Rutinas flexibles tras el fin del curso escolar para proteger el descanso y el bienestar infantil

Notas de prensa
  • Los pediatras aconsejan conservar referencias básicas de descanso, alimentación y ocio activo durante las semanas sin clase

El final del curso escolar transforma de forma repentina la rutina diaria de miles de niños. Desaparecen los madrugones, la jornada escolar, las actividades extraescolares y buena parte de las referencias que ordenaban la semana. Este cambio suele vivirse como una liberación, aunque, si los nuevos ritmos se instauran sin cierta planificación, puede alterar el sueño, incrementar el tiempo de pantallas y dificultar la gestión emocional.

Durante las vacaciones es habitual que se relajen los horarios de descanso y alimentación, aumente el sedentarismo y se intensifique el uso de dispositivos electrónicos. Por ello, es recomendable conservar referencias básicas a la hora de acostarse y en las comidas, además de planificar actividades en familia o con otros niños que favorezcan el movimiento y la interacción social.

“Las vacaciones escolares deben permitir descanso y flexibilidad, pero los niños siguen necesitando cierta estabilidad en su día a día. Cuando las horas de sueño, las comidas o el tiempo de pantallas cambian constantemente, al organismo le resulta más difícil mantener un ritmo equilibrado y diferenciar los momentos de actividad de los de descanso”, explica Jorge Buenavida, psicólogo de Blua de Sanitas.

Uno de los ámbitos que más se resiente durante este periodo es el sueño. Según la Sociedad Española de Sueño, los niños en edad escolar necesitan dormir entre 9 y 12 horas diarias, mientras que los adolescentes requieren entre 8 y 10 horas para favorecer un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional.

En verano, retrasar la hora de acostarse puntualmente no supone necesariamente un problema; sin embargo, cuando el cambio se prolonga durante semanas, aparecen con más frecuencia irritabilidad, dificultades para retomar los horarios habituales cuando se aproxima el inicio del nuevo curso.

Ante esta situación, los expertos de Sanitas recomiendan aplicar algunos ajustes sencillos durante las primeras semanas de vacaciones:

  • Mantener una hora de despertar relativamente estable. No es necesario reproducir los horarios del periodo lectivo, pero conviene evitar diferencias muy amplias entre unos días y otros. Contar con una referencia similar al inicio de la jornada ayuda a ordenar el descanso nocturno y facilita que el niño identifique el comienzo del día.
  • Respetar horarios regulares de comidas. El desayuno, la comida y la cena funcionan como referencias temporales. Cuando se retrasan varias horas de forma habitual, el día pierde estructura y resulta más difícil mantener un patrón estable de sueño, actividad y descanso.
  • Fomentar la actividad física y la exposición a la luz natural. Salir de casa durante la mañana o realizar alguna actividad al aire libre contribuye a regular el ritmo sueño-vigilia. El movimiento diario, adaptado a la edad y a la temperatura, ayuda además a reducir el sedentarismo propio de los meses sin clase.
  • Establecer límites al uso de pantallas. Las vacaciones suelen ampliar el tiempo frente a móviles, tabletas o televisión. Pactar momentos concretos reduce discusiones y evita que el ocio digital desplace el juego, la lectura, el descanso o los planes en familia. En las horas previas al sueño, conviene retirar los dispositivos con luz intensa.
  • Adaptar los cambios de forma progresiva. Si el niño va a iniciar un campamento, un viaje o una nueva rutina familiar, resulta preferible ajustar los horarios poco a poco en los días previos. Adelantar de golpe la hora de acostarse o de despertarse suele generar más resistencia y dificulta la adaptación.
  • Crear una rutina relajante antes de dormir. Reducir la intensidad al final del día, leer, preparar la ropa del día siguiente o mantener una conversación calmada ayuda a que el niño asocie ese momento con el descanso. La clave está en repetir señales sencillas, no en imponer una dinámica rígida.

“Los niños se adaptan mejor cuando saben qué va a ocurrir durante la jornada. Anticipar los planes, explicar los posibles cambios y mantener algunos límites favorece una convivencia más tranquila y reduce los conflictos. La flexibilidad funciona mejor cuando existe una mínima estructura”, señala Jorge Buenavida.

Los expertos recuerdan que la adaptación debe entenderse como un proceso gradual. El verano es una oportunidad para descansar, ganar autonomía y compartir más tiempo en familia, siempre que la flexibilidad propia de esta etapa no implique abandonar por completo los hábitos que protegen la salud física y emocional.

3 de julio de 2026

Por qué algunas personas no logran descansar ni desconectar durante las vacaciones

Notas de prensa
  • La autoexigencia mantenida durante los días libres puede dificultar la recuperación emocional y hacer que las vacaciones resulten menos reparadoras

Las vacaciones suelen asociarse a descanso, ocio y desconexión. Sin embargo, para algunas personas los días libres generan incomodidad, sensación de improductividad o culpa por no estar resolviendo tareas o aprovechando cada hora.

Esta sensación aparece cuando el valor personal se asocia de forma excesiva al rendimiento. En estos casos, la relajación se interpreta como una concesión que debe justificarse y no como una necesidad básica para recuperarse. Este patrón se observa con frecuencia en perfiles muy responsables, acostumbrados a exigirse mucho y con dificultades para poner límites a la disponibilidad laboral.

“El sentimiento de culpa no está en las vacaciones, sino en la creencia de que detenerse equivale a fallar. Esa idea activa una especie de vigilancia interna que provoca que, aunque la persona esté fuera del trabajo, siga revisando mentalmente lo pendiente o pensando que debería estar haciendo algo útil”, explica Soledad Scarcella, psicóloga de Blua de Sanitas.

Esta forma de relacionarse con el reposo hace que los días libres pierdan parte de su función reparadora. “Las vacaciones no producen recuperación por sí solas. Lo que permite recuperarse es reducir la exigencia mental habitual. Cuando la persona mantiene la misma presión interna que durante el resto del año, el organismo sigue funcionando en estado de alerta y el descanso pierde gran parte de su efecto reparador”, añade Soledad Scarcella.

Ante esta situación, los expertos alertan de las consecuencias sobre el bienestar psicológico de mantener la autoexigencia durante las vacaciones:

  • Sueño menos reparador: la activación mental sostenida dificulta la conciliación del sueño y, en algunos casos, provoca despertares frecuentes. Por eso, aunque se duerman más horas, puede aparecer sensación de cansancio al despertar.
  • Mayor irritabilidad: cuando los días libres se viven desde la obligación, cualquier interrupción o plan imprevisto puede generar impaciencia. La mente sigue funcionando en modo tarea, incluso en un periodo pensado para recuperarse.
  • Dificultad para disfrutar: la presión por aprovechar el tiempo reduce la atención hacia lo placentero. Actividades sencillas como leer, pasear o no hacer nada pueden vivirse con incomodidad si se interpretan como tiempo desperdiciado.
  • Cansancio emocional: sostener la exigencia interna también durante las vacaciones impide que el sistema psicológico baje el ritmo, lo que incrementa la sensación de saturación y desgaste.
  • Problemas de concentración al volver: la falta de recuperación real suele hacer que la reincorporación se afronte con menor claridad mental, más dispersión y peor tolerancia a la presión.

“Relajarse no significa desentenderse de las responsabilidades. Significa permitir que el organismo recupere recursos para poder responder después con más estabilidad. Cuando la autoexigencia impide descansar incluso en periodos destinados a la recuperación, puede ser útil consultar con un profesional para identificar qué creencias o hábitos están manteniendo ese malestar. En este sentido, la videoconsulta permite acceder a apoyo psicológico también durante las vacaciones, sin necesidad de esperar a la vuelta”, concluye la psicóloga de Blua de Sanitas.

3 de julio de 2026

Insomnio o molestias digestivas, entre las consecuencias del consumo excesivo de bebidas energéticas

Notas de prensa
  • Según la AESAN, el 25% de los españoles consume bebidas energéticas, de media, dos veces por semana

La ingesta frecuente de bebidas energéticas puede afectar a la salud bucodental. Su elevada acidez favorece la erosión del esmalte, mientras que, si se consumen a sorbos durante varias horas o sustituyen al agua como forma de hidratación, pueden aumentar la exposición ácida de los dientes y favorecer síntomas como sensibilidad dental o sensación de sequedad bucal.

En este contexto, según el Estudio Sanitas de Salud Bucodental, entre los problemas bucodentales más frecuentes sufridos por los españoles encuestados se encuentran la sensibilidad dental (37,5%); las caries (27,2%); y la sequedad bucal (15,9%).

Asimismo, la AESAN señala que el 25% de los españoles consume bebidas energéticas, de media, dos veces por semana. Casi la mitad de quienes las toman, el 49%, lo hace al menos una vez al día, y el 47% las mezcla regularmente con alcohol.

“El daño en la boca aparece por la repetición. Cada lata reduce el pH oral, la saliva necesita tiempo para compensarlo y, si antes de que la boca se recupere se vuelve a tomar otra bebida ácida, el esmalte entra en un ciclo de agresión continua. Muchos pacientes no lo perciben hasta que aparecen síntomas como la sensibilidad al frío o molestias al cepillarse”, explica Antonio Longo, odontólogo del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental.

No obstante, las bebidas energéticas también pueden tener consecuencias sobre el organismo. “Cuando la ingesta es puntual, el impacto suele ser limitado en personas sanas. Sin embargo, si se toman de manera constante para estudiar, trabajar, entrenar o salir de fiesta, pueden empezar a aparecer señales como taquicardias o palpitaciones, nerviosismo o alteraciones del sueño que conviene no normalizar”, señala Pablo Turrión, director médico del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

El riesgo puede ser especialmente relevante en adolescentes, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas con hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, problemas de sueño o quienes toman medicación habitual.

Ante esta situación, Antonio Longo, odontólogo de Sanitas Dental destaca las principales consecuencias que puede traer consigo el consumo excesivo de bebidas energéticas:

  • Ansiedad, nerviosismo e irritabilidad: una dosis elevada de cafeína puede asociarse a acidez, náuseas, dolor de estómago o diarrea, especialmente cuando se consumen en ayunas, en grandes cantidades o de forma rápida.
  • Insomnio y peor calidad del descanso: tomarlas por la tarde o por la noche dificulta la conciliación del sueño y puede reducir la calidad del descanso. En algunos casos, la persona duerme, pero se despierta con sensación de cansancio.
  • Molestias digestivas: su composición se asocia a acidez, náuseas, dolor de estómago o diarrea, especialmente cuando se consumen en ayunas o de forma rápida.
  • Mayor riesgo al mezclarlas con alcohol: la cafeína puede reducir la percepción de cansancio o somnolencia asociada al alcohol. Esto favorece que se beba más de lo previsto o que se infravalore el nivel real de intoxicación.

Por todo ello, los expertos de Sanitas recomiendan adoptar algunas medidas concretas para reducir riesgos:

  • Reservarlas para momentos puntuales: no conviene incorporarlas como una bebida diaria ni utilizarlas como sustituto del descanso.
  • Evitar el consumo a sorbos durante horas: cuanto más tiempo permanece la bebida en contacto con los dientes, mayor es la exposición ácida del esmalte.
  • No tomarlas antes de dormir: como pauta general, resulta aconsejable evitarlas por la tarde y durante la noche, especialmente en personas con problemas de sueño.
  • Enjuagarse con agua después de beberlas: esta medida ayuda a arrastrar restos de azúcar y a reducir la acidez en la boca. Si se va a realizar el cepillado tras consumir bebidas ácidas, es preferible esperar un tiempo prudencial, especialmente en personas con sensibilidad dental o riesgo de erosión del esmalte.

“Si consumir bebidas energéticas se convierte en un hábito diario, es aconsejable revisarlo con un profesional en consulta. De esta forma, se puede detectar si hay un problema de base y valorar alternativas más saludables y evitar que surjan molestias a largo plazo que afecten al bienestar general” concluye Turrión, médico de Sanitas.

3 de julio de 2026

Healthy Cities de Sanitas cierra en Madrid su edición más multitudinaria con una gran caminata ciudadana y refuerza su apuesta por la prevención en salud y el medioambiente

Notas de prensa
  • 40.000 participantes y 9.700 millones de pasos convierten el programa Healthy Cities de Sanitas en un referente en salud y sostenibilidad

Madrid ha sido el escenario de la última actividad de la undécima edición de Healthy Cities de Sanitas, que este año ha batido récord de participación con 40.000 personas inscritas en el programa, tanto público general como procedente de 275 empresas que comparten el reto entre los empleados.

Durante los meses de mayo y junio, los participantes asumieron el desafío de caminar al menos 6.000 pasos diarios y reducir el uso del vehículo privado, una iniciativa que impulsa la prevención en salud a través de hábitos cotidianos. Como resultado se han acumulado más de 9.700 millones de pasos y han evitado la emisión de más de 16.000 kg de CO2. Un esfuerzo personal que Sanitas se ha comprometido a transformar en árboles por valor de 500.000 de euros que serán donados a ciudades españolas para crear entornos más saludables.

Aunque la iniciativa se cerró el último día de junio, el broche final del reto de los 6.000 pasos tuvo lugar el pasado sábado con una gran caminata ciudadana en Madrid, que congregó a 1.500 personas. También contó con la presencia de representantes institucionales como Juan Azcárate, subdirector general de energía y cambio climático área de gobierno de urbanismo, medio ambiente y movilidad del Ayuntamiento de Madrid, y Yolanda Erburu, Chief Sustainability & CorporateAffairs Officer de Sanitas y Bupa Europa y Latinoamérica, así como de reconocidos deportistas como Saúl Craviotto, Eva Moral, Sandra Sánchez e Ignacio “Pincho” Ortega, que mostraron su apoyo a la iniciativa.

Esta marcha ha sido la última de las dieciséis actividades organizadas en toda España durante los meses de mayo y junio para movilizar a la población en favor del ejercicio moderado y la creación de entornos más verdes y saludables. En total cerca de 4.000 personas han participado en marchas organizadas en distintas ciudades, algunas de ellas en colaboración con los ayuntamientos como las de Zaragoza y Valladolid. Además, se han celebrado paseos por parajes naturales y rutas de senderismo en Madrid, Valencia y Ávila con el apoyo de ONG’s como WWF, Seobirdlife, el Instituto Jane Goodall y Bosques Sostenibles; limpiezas de playas con Barcelona y Canarias; actividades de baile en Barcelona y eventos inclusivos en Madrid con el apoyo del Comité Paralímpico Español. 

Como parte de su compromiso con la sostenibilidad, Sanitas destina los resultados de esta iniciativa a financiar proyectos de regeneración urbana que contribuyen a crear y mejorar zonas verdes, favoreciendo así ciudades más saludables. Las localidades destinatarias de los pasos acumulados por los participantes en esta edición se darán a conocer el 15 de julio.

2 de julio de 2026

El español Israel Ranero, nuevo director general de Bupa México

Notas de prensa
  • Bupa México cuenta con una cartera de 422.000 clientes y además cuenta con provisión asistencial propia: Vitamédica, una de las redes más grandes de proveedores médicos en el país, y el Hospital Bité Médica

Hoy se ha anunciado el nombramiento del español Israel Ranero como nuevo director general de Bupa México, la filial de la matriz de Sanitas, en el país norteamericano, que cuenta con más de 422.000 clientes y con provisión asistencial propia: Vitamédica, una de las redes más grandes de proveedores médicos en el país, y el Hospital Bité Médica. Hasta la fecha, Ranero era el director regional Centro de Sanitas Seguros.

El directivo es licenciado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad Oberta de Cataluña. Durante su trayectoria, ha cursado también programas de dirección como el Programa Directivo para el Sector Asegurador de ESADE, el Programa Dirección General de IESE Business School y el Digital Business Executive Programe de ISDI.

Este cambio se da tras la llegada de Carlos Jaureguizar el 1 de enero de 2026 al cargo de consejero delegado de Sanitas y Bupa Europe & LatinAmerica (Bupa ELA). Ranero formará parte del equipo de Jaureguizar en Bupa ELA a partir del 1 de septiembre de este año. Su nombramiento está sujeto a aprobación regulatoria.

1 de julio de 2026

Elsa Pataky se suma a la medicina preventiva de Sanitas: del genoma personal a la respuesta individual a los medicamentos

Notas de prensa
  • La actriz española ha secuenciado su genoma para conocer cómo su perfil genético y sus hábitos de vida influyen en su salud con Mi Salud Genómica, el servicio de secuenciación genómica y plan personalizado de salud
  • Además, Sanitas lanza ahora Mi Farmagen, un nuevo producto preventivo que anticipa cómo responde el organismo a más de 120 fármacos en función del perfil genético de cada paciente
  • Sanitas lidera el programa de secuenciación genómica privado más ambicioso de Europa para desarrollar la medicina preventiva, predictiva y personalizada

Elsa Pataky ha secuenciado su genoma con Mi Salud Genómica, el servicio de Sanitas y Bupa ya disponible en el mercado que permite conocer cómo el perfil genético y los hábitos de vida influyen en la salud de cada persona. La actriz ha participado en este programa para acceder a información personalizada sobre posibles predisposiciones genéticas relacionadas con distintas enfermedades y reforzar así una forma de cuidar la salud basada en la prevención, el seguimiento temprano y la toma de decisiones informadas.

En el marco de su colaboración con Sanitas y Bupa, Pataky pone en valor la importancia de contar con información útil para actuar antes de que aparezcan problemas de salud. En su caso, la experiencia le ha ayudado a reflexionar sobre aspectos relacionados con la celiaquía y las intolerancias alimentarias, y a tenerlos en cuenta también en su entorno familiar, desde un enfoque preventivo y basado en hábitos saludables.

“El programa de Sanitas me ha aportado tranquilidad, porque ofrece información útil que me permite actuar para cuidar y mantener mi salud. Se centra en riesgos en los que realmente intervenir y prescinde de aquellos frente a los que no podría hacer nada”, afirma Pataky. “Además, me ha ayudado a entender mejor la relación entre la genética y el estilo de vida, lo que refuerza mi conciencia sobre la importancia de la prevención, el equilibrio y la constancia en el cuidado de la salud”, comenta la actriz.

Elsa Pataky secuencia su genoma con Mi Salud Genómica

Mi Salud Genómica analiza más de 250 genes y regiones génicas que pueden incrementar el riesgo de desarrollar 34 enfermedades, entre ellas patologías oncológicas y cardiológicas. El servicio incluye una consulta con un asesor genético, que explica los resultados al paciente y le ayuda a definir un plan de salud personalizado con recomendaciones adaptadas, consultas médicas con especialistas y pautas de hábitos de vida.

Los datos del programa muestran que el análisis genómico también puede identificar posibles sensibilidades alimentarias a nivel poblacional, como la enfermedad celíaca o la intolerancia a la lactosa. Este tipo de información favorece un mayor conocimiento de la propia salud y ayuda a adoptar decisiones más informadas sobre prevención y bienestar.

Sanitas lanza Mi Farmagen para anticipar la respuesta a los medicamentos

Sanitas amplía ahora su oferta de medicina personalizada con el lanzamiento de Mi Farmagen, un nuevo servicio que identifica cómo pueden afectar a cada persona hasta 120 medicamentos comunes en función de su perfil genético. El análisis farmacogenético permite conocer cómo metaboliza cada paciente determinados tratamientos, detectar posibles efectos adversos y orientar tanto la elección del medicamento como la dosis más adecuada.

A partir del análisis de genes implicados en la respuesta a los fármacos, Mi Farmagen ayuda a los profesionales sanitarios a tomar decisiones terapéuticas más precisas, reducir riesgos asociados a la medicación y mejorar la eficacia de los tratamientos. Por ejemplo, los datos farmacogenéticos permiten detectar casos en los que una persona metaboliza determinados protectores gástricos de forma muy rápida, lo que puede hacer que estos tratamientos habituales no resulten eficaces.

Con este nuevo servicio, Sanitas refuerza su apuesta por incorporar la información genética a la práctica clínica y avanzar hacia tratamientos más ajustados a las características individuales de cada paciente.

Qué aportan Mi Salud Genómica y Mi Farmagen a la salud preventiva, personalizada y predictiva

Mi Salud Genómica y Mi Farmagen combinan la información genética con el acompañamiento médico para impulsar una medicina más preventiva, personalizada y predictiva. Mi Salud Genómica ayuda a identificar predisposiciones a determinadas enfermedades y a diseñar planes de salud adaptados. Mi Farmagen, por su parte, permite anticipar la respuesta a medicamentos habituales y ajustar los tratamientos a las características de cada persona.

Esta aproximación ofrece a pacientes y profesionales sanitarios información útil para actuar antes, prevenir riesgos, personalizar las recomendaciones de salud y mejorar la seguridad y eficacia de los tratamientos. Además, ambos servicios incorporan estándares de seguridad y protección de datos: la información obtenida forma parte de la historia clínica del paciente y solo pueden acceder a ella los servicios médicos autorizados y el propio paciente.

“La genómica permite transformar el conocimiento en decisiones de salud. Comprender cómo influyen la genética, el estilo de vida y la respuesta a los medicamentos ayuda a diseñar planes de atención personalizados que favorecen la prevención y la actuación temprana, además de aportar tranquilidad”, explica César Morcillo, director médico de Sanitas y Bupa Europe & LatinAmerica.

24 de junio de 2026

Fundación Sanitas lleva el deporte inclusivo a más de 4.700 alumnos, docentes y técnicos en 44 centros educativos

Notas de prensa
  • Las jornadas finales del programa Deporte Inclusivo en la Escuela reunieron a 1.918 participantes con y sin discapacidad en Ibiza, Madrid, Extremadura y Almería

El programa Deporte Inclusivo en la Escuela, impulsado por Fundación Sanitas a través de su Cátedra de Deporte Inclusivo, ha alcanzado durante el curso 2025-2026 a más de 4.700 alumnos, docentes y técnicos en 44 centros educativos de 16 localidades de Madrid, Ibiza, Extremadura y Almería. La iniciativa traslada el deporte inclusivo al entorno escolar para que el alumnado con y sin discapacidad participe de manera conjunta y conozca, desde la experiencia, cómo puede adaptarse la actividad física para favorecer la participación de todas las personas.

A lo largo del curso, el programa, que imparten profesores de la Cátedra de Deporte Inclusivo, ha contado con más de 4.000 alumnos, de los cuales casi 140 son alumnos con discapacidad, además de 400 profesores y técnicos implicados en el desarrollo de las sesiones. En cuanto a las ciudades donde se lleva a cabo el programa DIE, Madrid ha concentrado el mayor número de participantes, con 2.647 personas en 23 centros; Ibiza ha alcanzado los 918 participantes en 8 centros; Almería ha sumado 749 participantes en 5 centros y Extremadura ha registrado 427 participantes. Todos han recibido más de 20 horas de formación.

El programa Deporte Inclusivo en la Escuela forma parte del trabajo de Fundación Sanitas para impulsar la inclusión a través del deporte y su objetivo es acercar al profesorado y al alumnado los principios, dinámicas y valores del deporte inclusivo, una modalidad en la que personas con y sin discapacidad participan de forma conjunta haciendo las adaptaciones que sean necesarias para que sea realmente accesible. Para lograrlo, ofrece formación en más de 40 modalidades deportivas, y más de 900 tareas y ejercicios.

“Queremos que la inclusión se aprenda también desde la experiencia. Cuando los alumnos practican deporte juntos, comprenden de una forma muy directa que el entorno puede transformarse para que todas las personas participen. Ese aprendizaje tiene un enorme valor educativo y social”, señala Yolanda Erburu, vicepresidenta de Fundación Sanitas.

Como cierre del curso, las jornadas finales del programa reunieron a 1.918 personas con y sin discapacidad en las cuatro zonas participantes. Estos encuentros permitieron trasladar al terreno de juego el trabajo realizado durante el curso y reforzar la convivencia a través de distintas modalidades deportivas inclusivas.

En Madrid, las jornadas paralímpicas contaron con la participación de deportistas como Javier Soto, Marta Arce, Raquel Rico, Beltrán Cal, Adriana Rissi y Sara Granada. A través de su experiencia, el alumnado pudo acercarse a disciplinas como el goalball, el judo, el bádminton, el hockey, el baloncesto o el tchoukball, entre otras modalidades.

Además de su implementación en España, el programa sigue su expansión internacional, esta vez en Ecuador, con su lanzamiento oficial en escuelas públicas de Quito. Esta primera fase ha incluido tres actos en centros educativos, la participación de líderes de Bupa, 30 empleados y el campeón paralímpico Erick Tandazo, además de la donación de materiales específicos a cinco escuelas. Durante estas primeras actividades en Ecuador se han desarrollado sesiones de voleibol, baloncesto, rugby y fútbol.

Con este programa, Fundación Sanitas refuerza una línea de trabajo que conecta la formación en centros educativos con otras iniciativas de impulso al deporte inclusivo, como el apoyo a competiciones inclusivas y la organización de acciones de divulgación dirigidas a acercar esta práctica a la sociedad.

22 de junio de 2026

Entorno seguro en la segunda residencia: claves para evitar accidentes en personas mayores durante el verano

Notas de prensa
  • Revisar accesos, baños, iluminación y zonas de paso ayuda a reducir el riesgo de caídas en viviendas que han permanecido cerradas durante meses
  • El calor intenso puede aumentar el cansancio, favorecer mareos y alterar la hidratación, especialmente en personas mayores con patologías previas

La llegada del verano lleva a muchas familias a recuperar durante unas semanas la segunda residencia. Este cambio de entorno, aunque suele asociarse al descanso, puede aumentar el riesgo de accidentes cuando la vivienda ha permanecido cerrada durante meses o no está adaptada a las necesidades actuales de quienes la habitan. En el caso de las personas mayores, la prevención resulta especialmente importante, ya que una caída, una quemadura o una descompensación por calor pueden afectar de forma relevante a su autonomía.

Según el Ministerio de Sanidad, el 30% de las personas mayores de 65 años y el 50% de las mayores de 80 se caen al menos una vez al año. Aunque no todos los accidentes se pueden evitar, muchos riesgos disminuyen cuando se revisa el entorno, se adapta la vivienda y se tienen en cuenta factores como la movilidad, la visión, la medicación o la presencia de enfermedades crónicas.

“Cuando una persona mayor vuelve a una casa de verano que no forma parte de su rutina diaria conviene observar cómo se mueve en ese espacio. No basta con comprobar que todo está limpio y ordenado; hay que valorar si puede acceder al baño por la noche, levantarse de la cama con seguridad, cocinar sin exponerse a quemaduras o salir a la terraza sin encontrar obstáculos. La vivienda debe responder a su situación actual, no a cómo se manejaba hace unos años”, explica Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores.

En las segundas residencias suelen aparecer riesgos muy concretos como alfombras sueltas, muebles mal ubicados, cables visibles, escalones poco señalizados, terrazas con desniveles o baños sin puntos de apoyo. Además, las temperaturas elevadas pueden aumentar el cansancio, favorecer mareos y alterar la hidratación, sobre todo en personas con patologías previas o tratamientos farmacológicos.

Ante este contexto, los especialistas de Sanitas Mayores recomiendan analizar la vivienda antes de la llegada y adaptar algunos puntos básicos:

Revisar los recorridos habituales. El camino entre el dormitorio, el baño, la cocina y la terraza debe quedar despejado. Conviene retirar alfombras que se deslicen, fijar cables a la pared y evitar muebles auxiliares en las zonas de paso.

Mejorar la iluminación nocturna. Una luz tenue en pasillos, baño y acceso a la habitación reduce el riesgo de tropiezos durante la noche. Los interruptores deben estar localizables y, si es posible, situarse cerca de la cama.

Adaptar el baño. El suelo mojado, la bañera y la ausencia de apoyos elevan el riesgo de caída. Las barras de sujeción, las alfombrillas antideslizantes y una silla de ducha cuando exista inestabilidad pueden marcar una diferencia importante.

Comprobar accesos, terrazas y escaleras. Los desniveles deben estar señalizados y libres de objetos. Si hay barandillas, es importante verificar que sean firmes. También conviene revisar cierres de ventanas, toldos y persianas antes de los días de calor intenso.

Ordenar medicación y teléfonos útiles. El cambio de entorno puede alterar horarios o favorecer olvidos. Preparar la medicación por días, tener a mano informes básicos y dejar visibles los teléfonos de emergencia, centro médico y familiares ayuda a actuar con rapidez ante cualquier imprevisto.

“Cambiar de casa durante el verano también requiere un proceso de adaptación emocional. En las personas mayores, un entorno menos familiar o insuficientemente adaptado puede generar inseguridad, aumentar el miedo a sufrir una caída o favorecer que reduzcan su actividad habitual. Por ello, anticipar la llegada, explicar los cambios en la vivienda y mantener rutinas reconocibles ayuda a que la persona se sienta más orientada, conserve la confianza y afronte el cambio con mayor tranquilidad y autonomía”, señala Soledad Scarcella, psicóloga de Blua de Sanitas.

Durante la estancia, los expertos recomiendan además mantener hábitos sencillos de prevención: ventilar en las horas más frescas, beber agua con frecuencia, evitar salidas en las horas centrales del día y prestar atención a señales como mareo, confusión, debilidad intensa o somnolencia poco habitual. Si aparece alguno de estos síntomas, es recomendable consultar con un profesional sanitario, ya sea mediante atención presencial o a través de videoconsulta.

22 de junio de 2026

Oniomanía: cuando comprar se convierte en una adicción que afecta a la salud mental

Notas de prensa
  • Los expertos advierten de que la compra compulsiva suele esconder malestar emocional y puede generar culpa, aislamiento y pérdida de control

La compra forma parte de la vida cotidiana y suele estar asociada al ocio o la recompensa personal. Sin embargo, la exposición constante a ofertas limitadas reduce el tiempo entre el deseo y la acción. Este contexto no provoca por sí solo una conducta adictiva, aunque sí favorece que algunas personas recurran a la compra como una vía rápida para aliviar su tensión emocional.

El periodo de rebajas multiplica los estímulos de compra. Según la Asociación Española de Consumidores, cada español que acude a las rebajas de verano gasta una media de 109€. En la mayoría de los casos, se trata de compras puntuales dentro de un consumo habitual, pero cuando el impulso se vuelve difícil de frenar, se repite pese a sus consecuencias y genera malestar posterior, puede estar relacionado con un patrón de compra compulsiva conocido como oniomanía.

“La compra compulsiva, también conocida como oniomanía, suele seguir un patrón repetido. Antes de comprar aparece inquietud o un pensamiento insistente sobre el producto; durante la compra se produce un alivio inmediato y, posteriormente, surge el malestar. Esta secuencia refuerza el comportamiento, ya que la persona aprende a utilizar la compra como una forma de regular emociones difíciles”, advierte Diana Camín, psicólogo de Blua de Sanitas.

Además, no siempre se identifica con facilidad. Al tratarse de una conducta socialmente aceptada, en ocasiones se atribuye a una falta de organización, a un capricho o a una mala gestión económica, lo que puede retrasar la petición de ayuda.

“Cuando la compra compulsiva se mantiene en el tiempo, el problema no se limita al gasto. Esa pérdida de control afecta a la autoestima, genera tensión en las relaciones personales y, en algunos casos, también altera el descanso, ya que la preocupación aparece después de la compra. Por ello, conviene preguntarse qué papel está teniendo esa conducta, es decir, si sirve para calmar la ansiedad, llenar un vacío o evitar una emoción difícil”, añade la psicóloga de Sanitas.

En este contexto, los expertos recomiendan algunas pautas para manejar mejor el impulso de compra durante las rebajas:

Diferenciar necesidad y oportunidad. Antes de comprar, conviene preguntarse si el producto se habría adquirido sin descuento. Esta pausa contribuye a detectar si la decisión responde a una necesidad real o al miedo a perder una oferta.

Identificar qué emoción aparece antes del impulso. La urgencia por comprar suele aparecer tras un momento de tensión, soledad o frustración. Reconocer ese desencadenante permite distinguir una compra planificada de una respuesta emocional automática.

Introducir distancia antes de pagar. Esperar unas horas antes de finalizar una compra online, eliminar tarjetas guardadas o desactivar avisos comerciales son medidas que ayudan a recuperar margen de decisión. La pausa no elimina el problema por sí sola, pero reduce la impulsividad.

Revisar la relación con la culpa. El malestar posterior es una señal clave. Si después de comprar aparecen vergüenza, ocultación o promesas repetidas de cambio, puede haberse producido una pérdida de control que requiere atención. “En caso de que la conducta se repita de forma frecuente y no se logre frenar el impulso, es importante consultar con un profesional de la salud mental, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta. Un especialista podrá evaluar la conducta y ayudar a la persona a encontrar otras formas de gestionar el malestar sin recurrir a compras que posteriormente generen culpa o malestar emocional”, concluye Diana Camín.