17 de agosto de 2026

Tomate, calabacín o plátano: alimentos para dormir mejor durante el verano

Notas de prensa
  • Los expertos aconsejan adelantar la cena y elegir preparaciones ligeras, con buena densidad nutricional y fáciles de digerir

Las altas temperaturas nocturnas dificultan la conciliación del sueño y provocan despertares más frecuentes. El calor altera la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal y, cuando se combina con cenas pesadas o una hidratación concentrada al final del día, el descanso puede verse todavía más afectado.

“Durante el verano conviene adelantar la cena y elegir preparaciones ligeras, con buena densidad nutricional y fáciles de digerir. En este marco, cabe priorizar alimentos ricos en agua y ligeros como tomate, calabacín o cremas frías, aunque también hay alimentos como el plátano o algunos frutos secos, que contienen nutrientes relacionados con la relajación muscular y la regulación del sueño, como el magnesio o el triptófano. En cambio, los fritos, las salsas pesadas o el picante contribuyen a digestiones más lentas o aumentar la sensación de calor”, explica Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas.

La alimentación no actúa como una solución aislada frente al insomnio, pero sí ayuda a reducir molestias digestivas, sensación de sed, reflujo o pesadez durante la noche. Por ello, en los meses de calor resulta recomendable revisar tanto lo que se cena como el momento en que se hace, especialmente en personas con sueño fragmentado, patologías crónicas o mayor sensibilidad a los cambios de temperatura.

Por otro lado, en la población mayor esta planificación adquiere un valor añadido. Con la edad, el sueño tiende a ser más ligero y la percepción de sed a disminuir, lo que intensifica el riesgo de no beber lo suficiente durante el día. “En las personas mayores, dormir mal durante varios días se traduce en más cansancio, peor equilibrio, irritabilidad o menor capacidad para mantener sus rutinas. Ante esta situación, es fundamental proporcionarles una cena tranquila, apetecible y adaptada a sus gustos para preservar la sensación de normalidad”, señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

En este punto, los expertos de Sanitas recomiendan estas pautas para favorecer el descanso en las noches de calor:

Cenar temprano: dejar pasar al menos dos horas entre la última comida principal y el momento de acostarse disminuye la pesadez digestiva. Asimismo, conviene evitar raciones excesivas, sobre todo cuando la temperatura nocturna es elevada.

También es interesante mantener una hidratación adecuada durante todo el día para evitar tomar cantidades excesivas de agua durante la cena o antes de dormir, ya que esto también puede favorecer los despertares nocturnos.

No llegar a la noche con hambre acumulada: en verano es habitual comer de forma más desordenada o saltarse alguna comida por el calor, lo que hace que la cena sea más abundante de lo necesario. Ante esta situación, es recomendable repartir la ingesta durante el día para que la noche no concentre todo el apetito.

Cuidar el exceso de sal: embutidos, aperitivos salados, quesos curados, conservas o platos preparados incrementan la sensación de sed y traen consigo un descanso más interrumpido. En su lugar, es preferible optar por alimentos frescos y aliños suaves

Evitar los postres muy azucarados por la noche: a pesar de que dulces típicos como los helados apetecen más en verano, tomarlos al final del día puede aumentar la sensación de pesadez. Una alternativa más adecuada sería la fruta madura o el yogur natural o incorporar sorbetes o helados caseros elaborados con ingredientes naturales mucho más saludables y digestivos.

Evitar estimulantes y alcohol por la tarde-noche: el café, algunas bebidas con cafeína y el alcohol alteran la calidad del sueño. De hecho, aunque el alcohol es posible que produzca somnolencia inicial, favorece un descanso más fragmentado y aumenta la deshidratación.

“Dormir peor durante una noche de mucho calor puede ser puntual, pero cuando los despertares se repiten varios días conviene revisar hábitos con un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta. Pequeños ajustes en la cena y en la rutina diaria mejoran el descanso sin recurrir de entrada a soluciones farmacológicas”, concluye Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas.

14 de agosto de 2026

Claves para evitar la otitis externa en verano

Corporativo
  • La humedad en el conducto auditivo externo altera la barrera natural de la piel y favorece la aparición de infecciones
  • Los especialistas recomiendan secar el oído con suavidad, evitar la manipulación del canal auditivo y consultar antes de utilizar gotas

El oído suele pasar desapercibido en las rutinas de cuidado del verano, aunque queda especialmente expuesto en piscinas, agua de mar y baños prolongados. La humedad dentro del conducto auditivo externo tiende a alterar la barrera natural de la piel y facilita la aparición de otitis externa, una infección frecuente en esta época que provoca picor, sensación de oído taponado y dolor progresivo.

Aunque se conoce de forma popular como “oído del nadador”, no afecta solo a quienes practican natación. También aparece tras baños repetidos, duchas frecuentes o manipulación del oído con bastoncillos, dedos u otros objetos. La combinación de agua retenida y pequeñas lesiones en la piel del canal auditivo favorece que una molestia leve evolucione hacia dolor intenso.

“Una de las claves en la otitis externa es diferenciarla de otros problemas del oído, como la otitis media, porque el abordaje no es el mismo. La exploración permite ver el estado del conducto, comprobar si existe inflamación y valorar qué tratamiento es adecuado. Por eso no conviene utilizar gotas por iniciativa propia, especialmente si hay antecedentes de perforación timpánica o cirugía de oído”, explica Josep Maeso, otorrinolaringólogo del Hospital Sanitas CIMA.

En este contexto, algunas rutinas que parecen inocuas favorecen el problema. Muchas personas intentan retirar el agua o la sensación de taponamiento introduciendo bastoncillos en el oído, pero ese gesto altera una protección natural importante. El cerumen ayuda a mantener el equilibrio del conducto auditivo, retiene partículas y protege la piel frente a agentes externos. Cuando se elimina de forma agresiva, el oído queda más expuesto y, además, se generan irritaciones o pequeñas lesiones que favorecen la inflamación.

La evolución también varía según la edad y el estado de salud previo. En niños, la otitis externa suele detectarse porque evitan que se les toque la oreja, se muestran más irritables o se quejan al apoyar la cabeza. En adultos, conviene consultar cuando el dolor interfiere con el descanso, aparece secreción o se percibe pérdida de audición. Además, la valoración médica debe ser especialmente prudente en personas con diabetes, inmunosupresión, antecedentes de cirugía de oído o perforación timpánica, ya que en estos casos el tratamiento requiere mayor control.

Ante esta situación, los especialistas de Sanitas recomiendan una serie de medidas para reducir el riesgo durante el verano:

Secar el oído con suavidad tras el baño. Basta con utilizar una toalla en la parte externa e inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua. No se debe introducir la toalla ni otros objetos en el canal auditivo.

Evitar los bastoncillos. Aunque se usen con intención de limpiar o secar, irritan la piel, retiran cerumen protector y aumentan el riesgo de infección.

Limitar los baños muy prolongados si existe predisposición. En personas con tendencia a sufrir episodios de otitis externa, no siempre basta con secar bien el oído tras el baño. En estos casos, conviene valorar con un profesional si resulta adecuado utilizar protección específica para el agua, como tapones adaptados o gorro de baño, y cómo hacerlo sin provocar roce, presión o irritación.

Utilizar gotas solo con indicación profesional. No todas las molestias de oído se tratan igual y algunas soluciones resultan inadecuadas si existe perforación del tímpano, drenajes, cirugía previa o dolor intenso. La valoración sanitaria permite elegir el tratamiento correcto y evitar irritaciones añadidas.

“Lo importante es no banalizar el dolor de oído en verano. A veces se interpreta como una molestia pasajera por el agua, pero cuando el conducto auditivo se inflama llega a afectar al descanso, a la alimentación y a la actividad diaria. Una valoración temprana permite aliviar antes el dolor y evitar que el episodio condicione varios días de vacaciones”, concluye Maeso.

13 de agosto de 2026

Qué problemas de salud pueden seguirse a distancia con videoconsulta durante las vacaciones

Corporativo
  • La atención digital permite resolver dudas clínicas, revisar la evolución de síntomas y orientar al paciente cuando está lejos de su médico habitual

Las vacaciones modifican la relación habitual con el sistema sanitario. Los desplazamientos, la estancia en una segunda vivienda o los viajes al extranjero hacen que muchas personas se encuentren lejos de su médico de confianza justo cuando aparece una molestia o la necesidad de revisar la evolución de un problema ya diagnosticado.

En este contexto, la videoconsulta posibilita mantener el contacto con profesionales sanitarios sin depender del lugar en el que se encuentre el paciente. No sustituye la atención presencial cuando existe una urgencia, se requiere exploración física o hacen falta pruebas diagnósticas inmediatas, pero sí resulta útil para orientar muchos procesos leves y hacer seguimiento de patologías conocidas.

“La videoconsulta tiene un gran valor porque ayuda a tomar decisiones a tiempo. En verano, un paciente puede estar a cientos de kilómetros de su centro habitual y necesitar saber si una lesión cutánea evoluciona bien, si debe ajustar una pauta o si unos síntomas requieren atención presencial. Esa primera valoración evita esperas innecesarias y, sobre todo, ayuda a distinguir lo que es posible seguirse desde la distancia de lo que necesita exploración directa”, explica Parham Khosravi, director médico de Sanitas.

Entre los problemas que suelen poder abordarse mediante videoconsulta se encuentran los procesos respiratorios leves, molestias digestivas sin signos de alarma, irritaciones o lesiones cutáneas, picaduras, quemaduras solares superficiales, conjuntivitis leves, dudas sobre medicación habitual o seguimiento de enfermedades crónicas estables. También es útil para revisar resultados ya disponibles, resolver dudas tras una consulta previa o comprobar la evolución de un tratamiento.

Sin embargo, existen situaciones que no deben demorarse. “Dolor torácico, dificultad respiratoria, fiebre persistente, pérdida de fuerza, confusión, dolor abdominal intenso, deshidratación, reacción alérgica relevante, traumatismos importantes o empeoramiento brusco de una enfermedad conocida requieren atención presencial urgente. La videoconsulta orienta, pero no debe retrasar la asistencia cuando hay señales de alarma”, añade Parham Khosravi.

“Las nuevas tecnologías permiten que la atención digital sea más precisa y esté mejor conectada con la parte asistencial. Las herramientas que hemos desarrollado en Sanitas se han puesto en marcha bajo estrictos criterios de privacidad y seguridad para proteger la información médica compartida por los pacientes a través de las plataformas digitales que conforman nuestro ecosistema Blua, lo que garantiza una gestión responsable de los datos de salud. La clave es que la tecnología no se quede en una pantalla: debe ayudar al profesional a decidir mejor y al paciente a sentirse acompañado, aunque esté lejos”, concluye Oliver Crespo, director de Estrategia IT de Sanitas.

Ante esta tesitura, los especialistas de Sanitas recomiendan tener en cuenta varios criterios antes de solicitar una videoconsulta durante las vacaciones:

·        Síntomas claros y bien localizados. La consulta online resulta más eficaz cuando el paciente es capaz de explicar desde cuándo ocurre, cómo ha evolucionado y qué factores lo empeoran o alivian. Esto ayuda al profesional a orientar mejor el caso.

·        Imágenes útiles en problemas dermatológicos. En lesiones cutáneas, picaduras, erupciones o quemaduras leves, una fotografía nítida, con buena luz y tomada desde distintas distancias facilita la valoración.

·        Medicación habitual a mano. Durante la consulta es importante tener disponible el nombre de los tratamientos, dosis y posibles alergias. En vacaciones, los cambios de horario, dieta o actividad pueden alterar la toma de medicación y generar dudas que conviene resolver.

·        Resultados previos accesibles. Analíticas o informes recientes contribuyen contextualizar mejor la consulta. Si el profesional dispone de esta información, la videoconsulta resulta esencial para decidir los siguientes pasos.

En definitiva, la tecnología está transformando la forma en la que se ordena la atención sanitaria. Blua, el ecosistema de salud digital de Sanitas, integra servicios de prevención, diagnóstico y cuidado digital, permitiendo a los pacientes acceder a atención sanitaria desde cualquier lugar con las garantías de privacidad, confidencialidad y seguridad necesarias para la gestión de información clínica.

11 de agosto de 2026

UNICEF

Notas de prensa

La colaboración entre Fundación Sanitas y UNICEF España impulsa proyectos para mejorar la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, tanto en España como en el ámbito de la cooperación internacional.

•La alianza ha evolucionado desde iniciativas de detección precoz de la hipoacusia infantil hasta proyectos para fortalecer la salud mental adolescente y la participación en la Alianza NTP: Coméntalo.

Fundación Sanitas y UNICEF España colaboran para mejorar la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad mediante proyectos de cooperación internacional e iniciativas dirigidas a fortalecer la salud infantil y adolescente.

La colaboración comenzó con un proyecto para impulsar el cribado auditivo neonatal en Lima Norte (Perú), con el objetivo de favorecer la detección e intervención tempranas de la pérdida auditiva infantil permanente. Gracias a esta iniciativa, más de 11.000 recién nacidos fueron sometidos a pruebas de detección durante su primer mes de vida, se formó a 100 profesionales sanitarios y se dotó de equipamiento especializado a centros materno-infantiles y a un hospital de la región, fortaleciendo la capacidad del sistema público de salud para prevenir y tratar la hipoacusia infantil.

Sobre la base de esta experiencia, ambas organizaciones ampliaron su colaboración con un proyecto destinado a fortalecer la salud mental de adolescentes en Lima Norte (Perú). La iniciativa refuerza las capacidades de los Centros de Salud Mental Comunitarios mediante formación especializada, intercambio de conocimiento y acompañamiento técnico de profesionales de Sanitas. Asimismo, promueve actuaciones en el ámbito educativo y comunitario para favorecer la prevención, la detección temprana y la atención integral de los problemas de salud mental, fortaleciendo la coordinación entre los servicios sanitarios, los centros educativos y otros agentes del entorno.

Además, Fundación Sanitas forma parte de NTP: Coméntalo, la Alianza por la Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia impulsada por UNICEF España. Esta iniciativa reúne a administraciones públicas, empresas y organizaciones sociales para promover acciones orientadas a mejorar el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes mediante la prevención, la sensibilización social, la atención temprana y el impulso de políticas públicas que favorezcan un acceso más equitativo a la atención en salud mental.

11 de agosto de 2026

Fundación Real Madrid

Notas de prensa

Fundación Sanitas y Fundación Real Madrid colaboran para acercar la atención sanitaria y la educación para la salud a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad en Latinoamérica a través de las escuelas sociodeportivas de la Fundación Real Madrid.

Fundación Sanitas y Fundación Real Madrid colaboran para impulsar iniciativas dirigidas a mejorar la salud y el bienestar de niños, niñas, jóvenes y sus familias en situación de vulnerabilidad en Latinoamérica. La colaboración se desarrolla en las escuelas sociodeportivas de la Fundación Real Madrid, acercando servicios de atención sanitaria y acciones de promoción de la salud a las comunidades donde se desarrollan los proyectos.

La alianza cuenta con la participación de los equipos asistenciales de las compañías de Bupa en la región, que desarrollan jornadas de atención sanitaria y actividades de educación para la salud adaptadas a las necesidades de cada comunidad. Estas actuaciones incluyen revisiones médicas, consultas especializadas y talleres de promoción de hábitos saludables, nutrición e higiene bucodental, contribuyendo a la prevención, la detección temprana y la mejora del bienestar de los participantes y sus familias.

A través de esta colaboración, ambas entidades contribuyen a facilitar el acceso a servicios sanitarios y a promover la educación para la salud en comunidades con mayores dificultades de acceso a estos recursos, reforzando el bienestar y la calidad de vida de niños, niñas, jóvenes y sus familias en distintos países de Latinoamérica.

10 de agosto de 2026

Consejos para reducir el riesgo de cistitis en verano

Notas de prensa
  • Los expertos destacan claves como planificar los trayectos largos, cambiarse de ropa tras actividades acuáticas o prestar atención a los productos íntimos

La cistitis es una inflamación de la vejiga que, con frecuencia, está causada por una infección urinaria. En este sentido, hábitos del verano como el aumento de la sudoración, la menor ingesta de agua, los viajes largos o permanecer con el bañador húmedo durante horas favorecen su aparición.

Aunque suele asociarse a un problema leve, la cistitis no debe normalizarse cuando los síntomas son intensos o se repiten con frecuencia. El escozor al orinar, la sensación de urgencia, el incremento de visitas al baño, el dolor bajo abdominal o la orina turbia pueden indicar una infección. Si se añade fiebre, dolor en la zona lumbar, sangre en la orina o malestar general, es conveniente consultar con un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, para descartar una afectación más importante.

“En vacaciones hay pacientes que esperan demasiado porque piensan que el escozor es debido al calor, al cloro o a haber estado en la playa. Sin embargo, cuando aparece dolor al orinar o necesidad constante de ir al baño, el cuerpo está dando una señal clara. Detectarlo a tiempo evita que la infección avance y permite tratarla con criterio, sin recurrir a la automedicación ni a soluciones improvisadas”, detalla Pietro Moscatiello, urólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

Por otro lado, el impacto emocional también debe tenerse en cuenta. La cistitis afecta a una zona íntima y muchas personas sienten vergüenza al hablar de ello. Ese pudor puede retrasar el diagnóstico y hacer que el problema se viva en silencio, incluso cuando interfiere en viajes, descanso o vida social.

“Hay síntomas que no se verbalizan porque parecen demasiado íntimos, y ese silencio pesa más de lo que parece. En este punto, la persona empieza a decir que no a planes, a buscar baños en cuanto llega a un sitio o a sentirse incómoda al explicar lo que le pasa. Por eso ser capaces de nombrar el problema sin vergüenza es parte del cuidado, porque se deja de vivir una infección frecuente como si fuera un fallo personal”, señala Virginia del Palacio, psicóloga de Blua de Sanitas.

Además, cuando las infecciones se repiten, es frecuente que aparezcan sentimientos de frustración, preocupación o sensación de pérdida de control ante un problema que parece no resolverse. En estos casos, además del seguimiento médico, puede ser útil buscar apoyo psicológico para aprender a gestionar el impacto emocional y evitar que la cistitis recurrente termine condicionando la calidad de vida

Ante esta situación, los especialistas de Sanitas han preparado un listado con una serie de consejos para disminuir el riesgo de cistitis durante el verano:

Planificar los trayectos largos. En viajes por carretera, excursiones o jornadas de playa, conviene prever paradas y eludir pasar muchas horas sin orinar. La vejiga no hay que vaciarla “por si acaso” cada pocos minutos, pero tampoco conviene aguantar de forma prolongada cuando aparece la necesidad.

Cambiarse de ropa tras actividades acuáticas. Es recomendable retirar el bañador húmedo cuando ya no se vaya a volver al agua, puesto que la humedad mantenida y la ropa ajustada contribuyen a la irritación local.

Prestar atención a los productos íntimos. La mayoría de geles, desodorantes, toallitas o baños de espuma contienen perfumes capaces de irritar la zona genital y alterar su equilibrio. Por ello, la higiene diaria debe ser suave y sin exceso de productos.

Miccionar después de las relaciones sexuales. Orinar tras mantener relaciones ayuda a arrastrar bacterias que hayan podido aproximarse a la uretra.

Gestionar el estrés. El estrés mantenido puede debilitar las defensas naturales de las mucosas y alterar el equilibrio de la microbiota, favoreciendo un entorno más propicio para las infecciones urinarias. Por ello, conviene prestar atención a periodos de sobrecarga emocional y reservar tiempo para el descanso, la actividad física o técnicas de relajación que ayuden a reducir la tensión acumulada.

«Hay que tener en cuenta que, aunque una infección ocasional puede ser normal (<3 año), presentar infecciones repetidas tiene que despertar una alarma sobre otras condiciones favorecedoras de las infecciones. El síndrome de vejiga hiperactiva es un síndrome caracterizado por la urgencia urinaria que puede esconder enfermedades más graves como el cáncer vesical, la litiasis urinaria, el prolapso pélvico, etc…», añade el doctor.

En último lugar, Pietro Moscatiello advierte sobre la importancia de una prevención específica durante la menopausia: “en esta etapa prevenir no significa resignarse a que las molestias urinarias vuelvan cada verano. Los cambios hormonales hacen que la mucosa urogenital esté más seca, más frágil y menos protegida frente a irritaciones o infecciones. En este punto, si una mujer ya ha tenido episodios de cistitis, es primordial anticiparse para detectar factores que acrecientan el riesgo y pautar medidas preventivas adaptadas a su caso”.

7 de agosto de 2026

Cómo evitar que la incontinencia urinaria limite la vida social en vacaciones

Notas de prensa
  • Planificar los trayectos antes de salir y revisar bebidas y alimentos irritantes, entre las claves para afrontar el ocio con más seguridad

El verano trae consigo cambios de rutina, más desplazamientos, planes al aire libre y estancias fuera del domicilio habitual. Para aquellos que conviven con incontinencia urinaria, el miedo a sufrir pérdidas puede hacer que limiten sus planes, eviten viajes o reduzcan su vida social.

En este sentido, la incontinencia todavía está muy condicionada por el pudor. Muchas personas mayores retrasan la consulta porque lo viven como algo irremediable o porque intentan adaptarse con medidas poco adecuadas, como reducir la ingesta de líquidos o evitar actividades fuera del domicilio. Estas estrategias pueden empeorar la calidad de vida y no deben plantearse como medidas de control; es preferible mantener una hidratación adecuada y consultar para valorar medidas individualizadas.

“La incontinencia puede estar relacionada con debilidad del suelo pélvico, cambios hormonales, cirugías previas, enfermedades neurológicas, infecciones urinarias o determinados tratamientos farmacológicos. Por ello, conviene prestar atención a cualquier cambio brusco, molestias al orinar, sangre en la orina, fiebre o escapes que aparecen de forma repentina”, subraya Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Además, durante los meses de calor, las personas con incontinencia tienden a disminuir la ingesta de líquidos para intentar espaciar las visitas al baño. “Beber menos para ‘aguantar más’ suele ser una trampa. La vejiga no funciona mejor cuando el cuerpo está deshidratado; al contrario, una orina más concentrada puede irritar la vejiga, favorecer la urgencia urinaria y aumentar molestias como el escozor, especialmente si existe infección o irritación. Lo útil es ordenar la hidratación, observar en qué momentos aparecen los escapes y, cuando el síntoma condiciona la rutina, tratar el tema con un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta”, señala Pietro Moscatiello, urólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

Bajo esta perspectiva, los especialistas de Sanitas recomiendan una serie de medidas para evitar que la incontinencia limite los planes de verano:

Planificar los trayectos antes de salir. En viajes largos conviene revisar paradas, localizar baños accesibles y no apurar demasiado los tiempos. Asimismo, elegir asientos próximos al pasillo o hacer descansos programados es útil para eludir la ansiedad durante el desplazamiento.

Revisar bebidas y alimentos irritantes. Algunas personas notan más urgencia tras tomar café, alcohol, bebidas carbonatadas o comidas muy especiadas. Por ello, es esencial identificar qué productos empeoran los síntomas para ajustar la rutina sin imponer restricciones innecesarias.

Llevar un kit discreto de recambio. Preparar absorbentes adecuados, ropa interior, una bolsa para desechar productos usados y material de higiene facilita salir de casa con más tranquilidad. Por otro lado, ante las altas temperaturas conviene elegir prendas transpirables y no permanecer mucho tiempo con ropa húmeda.

Mantener una hidratación adecuada. Beber agua de forma repartida a lo largo del día ayuda a evitar la concentración excesiva de la orina. En este punto, es sugerible moderar la cantidad justo antes de un trayecto concreto, pero no restringir líquidos durante toda la jornada.

Cuidar la piel. La zona genital debe mantenerse limpia y seca, sobre todo cuando se usan absorbentes durante varias horas. De esta manera, es más probable que no aparezca enrojecimiento o escozor.

Por último, cabe mencionar que el impacto emocional también debe tenerse en cuenta. Tal y como señala Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas, “muchas veces el problema no es solo el escape, sino la vida que la persona deja de hacer para intentar evitarlo. Empieza a calcularlo todo: dónde sentarse, cuánto beber, cuándo levantarse o qué excusa poner si necesita irse. Este estado de alerta constante puede generar un importante desgaste emocional, por lo que resulta útil desarrollar estrategias que ayuden a recuperar la sensación de control y a reducir el impacto que los síntomas tienen en el día a día”.

6 de agosto de 2026

Cómo elegir la crema solar según cada tipo de piel

Notas de prensa
  • La textura, el tipo de filtro y la tolerancia cutánea influyen en que el protector solar se use de forma correcta
  • En personas mayores, la piel más fina y seca exige una fotoprotección fácil de aplicar y adaptada a posibles tratamientos fotosensibilizantes

Durante el verano, la piel está más expuesta a la radiación solar por el aumento de actividades al aire libre, los viajes y los cambios de rutina. En este contexto, la crema solar se convierte en una herramienta básica de prevención, pero su elección no debería limitarse al factor de protección que aparece en el envase. Para que resulte eficaz, conviene tener en cuenta el tipo de piel, la edad, la presencia de manchas o acné y el uso de determinados medicamentos, ya que todos estos factores modifican la tolerancia al sol y la respuesta cutánea.

La radiación ultravioleta daña la piel incluso cuando no aparece una quemadura visible. La UVB se asocia principalmente al enrojecimiento y a la quemadura solar, mientras que la UVA penetra con mayor profundidad y contribuye al envejecimiento cutáneo, las manchas y el daño acumulativo. Por eso, conviene elegir protectores que indiquen cobertura frente a ambos tipos de radiación y adaptar el producto al contexto de exposición.

“Elegir una crema solar no debería reducirse a escoger el FPS más alto. Ese factor es importante, pero también lo es que el producto se tolere bien, se extienda de forma correcta y se reaplique cuando corresponde. Un fotoprotector que resulta incómodo acaba usándose en menor cantidad o con menos frecuencia, y eso reduce la protección real”, explica Cristina Villegas, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

La piel no siempre responde igual ante una misma exposición solar. Cuando existe sequedad, inflamación previa, acné o sensibilidad cutánea, la exposición solar puede agravar molestias preexistentes o favorecer una reacción cutánea más intensa de lo esperado.

En personas mayores conviene simplificar la rutina sin perder eficacia. Una textura fácil de extender, un envase manejable y una pauta clara ayudan mucho más que una recomendación compleja. La protección solar debe integrarse en la salida diaria, no reservarse solo para la playa o la piscina”, señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Los expertos de Sanitas recomiendan revisar algunas claves antes de elegir y utilizar un fotoprotector:

  • Elegir un protector de amplio espectro: el envase debe indicar protección frente a radiación UVA y UVB. En verano o cuando la exposición va a ser prolongada, conviene optar por factores altos, sobre todo en pieles claras, con manchas, antecedentes de quemaduras o mayor sensibilidad al sol.
  • Escoger la textura según el tipo de piel: las pieles grasas o con tendencia acneica suelen tolerar mejores fórmulas fluidas, geles o acabados no comedogénicos. En pieles secas o maduras resultan más adecuadas las cremas o emulsiones con mayor capacidad hidratante, ya que facilitan una aplicación uniforme y reducen la sensación de tirantez.
  • Valorar fórmulas específicas si la piel es sensible: cuando existe rosácea, dermatitis atópica, irritación frecuente o intolerancia a algunos cosméticos, conviene priorizar productos sin perfume y de alta tolerancia. En estos casos, pueden considerarse fórmulas con filtros minerales, especialmente si se busca minimizar la irritación o si existe mala tolerancia a otros productos, siempre individualizando la elección según la respuesta de la piel.
  • Tener en cuenta las manchas y la luz visible: en pieles con melasma o hiperpigmentación, los protectores con color aportan una barrera adicional frente a parte de la luz visible, que también interviene en algunas alteraciones pigmentarias. Esta elección debe combinarse con una protección UVA/UVB alta y hábitos de exposición prudentes.
  • Revisar si se toman medicamentos o tratamientos dermatológicos: algunos medicamentos y tratamientos dermatológicos, incluidos ciertos retinoides, exfoliantes ácidos y fármacos fotosensibilizantes, pueden aumentar la sensibilidad cutánea a la radiación solar.

“La crema solar no compensa una exposición excesiva ni sustituye otras medidas de protección. Reducir el tiempo al sol en las horas de mayor radiación, utilizar prendas que cubran la piel y buscar sombra cuando la exposición se prolonga ayuda a disminuir el daño acumulado. También conviene revisar la piel después del verano, ya que una quemadura intensa, una mancha que cambia o una lesión que no desaparece pueden ser señales para consultar con un especialista”, señala, Cristina Villegas, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

5 de agosto de 2026

Miedo a enseñar el cuerpo: cómo afecta la presión estética a los jóvenes en verano

Notas de prensa
  • La comparación con cuerpos editados y la búsqueda rápida de cambios físicos pueden aumentar la inseguridad y favorecer conductas de evitación social

La llegada del verano intensifica la exposición del cuerpo en espacios como la playa, la piscina o los planes al aire libre. Esta situación puede resultar especialmente compleja para la población joven, que vive gran parte de su socialización en entornos donde la imagen tiene un peso constante y donde las redes sociales multiplican la comparación con cuerpos editados o seleccionados. Aunque este fenómeno no es exclusivo de jóvenes y adolescentes, en esta etapa puede tener un impacto especialmente significativo debido al momento de desarrollo en el que se encuentran.

En este contexto, enseñar el cuerpo puede dejar de ser un gesto cotidiano y convertirse en una fuente de tensión. La persona no solo piensa en cómo se ve, sino en cómo cree que será observada, fotografiada o comparada. Esa anticipación puede activar vergüenza, inseguridad y una necesidad de control que acaba condicionando la ropa que elige, los planes que acepta o incluso la decisión de acudir a determinados espacios.

“En muchos jóvenes, la presión no aparece únicamente por el cuerpo que tienen, sino por la distancia que perciben entre su imagen y el ideal que creen que deberían alcanzar. Las redes sociales muestran cuerpos muy seleccionados, con luz, postura, edición o incluso completamente fabricados, pero el cerebro los recibe como referencias reales, válidos y alcanzables, incluso cuando no lo son. Cuando esa comparación se repite, la autoestima puede quedar demasiado vinculada a cumplir un estándar físico”, explica Silvia Mérida Expósito, psicóloga de Blua de Sanitas.

Esta relación con la imagen corporal se vuelve más rígida cuando el valor personal depende de acercarse a una versión supuestamente perfecta del cuerpo. Trabajar el bienestar emocional implica ampliar la autoestima más allá de la apariencia física, reconocer las propias capacidades y construir una mirada menos punitiva hacia los cambios normales del cuerpo. La aceptación corporal no exige gustarse en todo momento, pero sí permite dejar de tratar el cuerpo como un motivo constante de evaluación.

El problema se agrava cuando la necesidad de modificar la apariencia se aborda desde dietas restrictivas o cambios bruscos de hábitos con el único objetivo de adelgazar modificar el peso o la apariencia antes del verano. Reducir de forma drástica la ingesta, eliminar grupos de alimentos sin criterio profesional o compensar cada comida con ejercicio puede generar una sensación inicial de control. Sin embargo, a medio plazo suele aumentar la ansiedad, la culpa al comer y la vigilancia constante sobre el cuerpo.

“Cuando la alimentación se organiza desde el castigo o desde la urgencia por cambiar el cuerpo, la mente empieza a funcionar en modo vigilancia. La persona calcula, se compara, se prohíbe y se culpa. Ese patrón no acerca necesariamente a la salud; muchas veces deteriora la relación con la comida y hace que el cuerpo se viva como un problema que hay que corregir todo el tiempo”, señala Silvia Mérida Expósito.

Además, evitar un plan puede aliviar de forma inmediata, pero ese alivio suele durar poco. A medio plazo, la evitación refuerza la idea de que exponerse era peligroso y hace que la siguiente situación resulte aún más difícil. Así, la playa, la piscina o un vestuario dejan de ser espacios cotidianos y pasan a asociarse con vergüenza o sensación de juicio.

Ante esta situación, los psicólogos de Blua de Sanitas han elaborado un listado con una serie de recomendaciones:

Revisar qué referentes se están consumiendo. Seguir cuentas centradas de forma constante en cuerpos, dietas o cambios físicos puede aumentar la comparación. Conviene incorporar contenidos que no reduzcan el valor personal a la apariencia.

Diferenciar salud de urgencia estética. Cuidar la alimentación, moverse y descansar son hábitos de salud. Utilizarlos como castigo para modificar el cuerpo en pocas semanas puede aumentar el malestar psicológico.

Reducir las comprobaciones corporales. Mirarse de forma repetida, probarse ropa muchas veces o buscar defectos antes de salir suele incrementar la inseguridad. Prepararse con una rutina sencilla ayuda a cortar ese ciclo.

Evitar conversaciones centradas en peso o talla. Comentarios sobre cuerpos propios o ajenos, aunque parezcan inofensivos, refuerzan la idea de que la apariencia está siempre bajo evaluación.

Recuperar el sentido del plan. Ir a la playa o a la piscina no debería girar solo en torno al cuerpo. Centrar la atención en la compañía, el descanso o la actividad ayuda a reducir la vigilancia sobre la imagen.

Pedir ayuda si la evitación aumenta. Cuando la vergüenza impide hacer planes, altera la alimentación o afecta al estado de ánimo, conviene consultar con un profesional, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta.

“Sentirse incómodo con alguna parte del cuerpo es frecuente, pero cuando esa preocupación empieza a decidir por la persona, hay que prestarle atención. El objetivo no es obligarse a gustarse todo el tiempo, sino recuperar libertad para participar en la vida sin que la imagen corporal marque cada elección. La autoestima no puede depender solo de si el cuerpo encaja o no con un ideal que, muchas veces, ni siquiera es realista”, concluye la psicóloga de Sanitas.