• Es una manera útil para despejar dudas y asesorar e informar sobre el momento de la enfermedad
  • No existe evidencia de que la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia o las dianas terapéuticas se asocien a más riesgo de mala evolución de la infección por SARS-CoV-2
  • Los hospitales de Sanitas han incorporado todas las medidas de seguridad para convertirse en entornos protegidos frente a la COVID-19

 

Los pacientes oncológicos están viviendo la pandemia por coronavirus con una doble preocupación: la que les provoca la COVID-19, como a cualquier otra persona en el mundo, y la específica por la enfermedad que padecen. En ocasiones, esto les conduce a pensar que el momento actual no es el ideal para continuar el tratamiento oncológico que estaban recibiendo. Pero nada más lejos de la realidad: la continuidad asistencial es absolutamente clave.

Con todo, está más que comprobado que la pandemia ha reducido el número de visitas de pacientes a los hospitales, también a los servicios de Oncología. Margarita Feyjóo, jefa de servicio de Oncología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, propone una manera de tratar de invertir esta peligrosa tendencia: “Hay que acudir al hospital solo cuando es verdaderamente necesario, pero muchos pacientes tienen dudas sobre cuándo acudir y cuándo no. Por eso desplegamos el sistema de vídeoconsulta o de consulta telefónica para estar en contacto con las personas que atendemos. Así podemos asesorarles y despejar sus dudas”.

La videoconsulta previa sería por tanto la mejor manera de saber con certeza si hay que ir o no al hospital. “Pero, como les repito siempre a mis pacientes, si tienen que acudir al hospital, que sepan que se van a encontrar con un sitio completamente seguro. Hemos tomado todas las precauciones y medidas de seguridad y prevención para que el riesgo de infección por coronavirus sea el menor posible. A todos los pacientes que sienten miedo les diría que por favor no se queden en casa si necesitan acudir a un especialista”.

Respecto a la relación entre cáncer y COVID-19, la especialista considera que “no existen evidencias de que la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia o las dianas terapéuticas se asocien a más riesgo de mala evolución de la infección”.

Es decir, los tratamientos son absolutamente seguros y los pacientes pueden y deben seguir recibiéndolos, ya que son esenciales para obtener el mejor resultado terapéutico en cada situación. “En los servicios de Oncología estamos intentando modificar las pautas de los tratamientos, intentando reducir el número de desplazamientos al hospital, poniendo en práctica todas las medidas de higiene y protección y, sobre todo, espaciando las citas en consultas para que no se produzcan aglomeraciones de pacientes en las salas de espera. Pero de aquí a eliminar o suspender el tratamiento hay una gran diferencia. Se deben mantener los tratamientos que indique el oncólogo”.

Es cierto que el paciente oncológico tiene más riesgo al contraer el virus de desarrollar una enfermedad potencialmente grave. Son factores implicados en ello la edad, el sexo masculino, la presencia de enfermedades previas como la hipertensión, la diabetes, la EPOC o el ser fumador, al igual que la presencia de enfermedad oncológica activa, por progresión o recaída. También tienen más riesgo las personas que tienen cáncer de pulmón o trastornos hematológicos.

Pero la experta insiste: no pueden aislarse ni dejar de acudir a su oncólogo. “Al contrario, hay que hacer todo lo posible por mantener los contactos familiares y sociales, eso sí, observando con rigor y sin excepciones las medidas preventivas: distancia de seguridad en todo momento, higiene de manos, uso de mascarilla y evitar a toda costa sitios cerrados y/o mal ventilados. Si no hay más remedio que acceder y permanecer en ellos durante tiempo, es recomendable usar las mascarillas FPP2”.